
Isaac del Toro se adjudicó la segunda etapa del Tour de Francia y consiguió su primera victoria en la Grand Boucle. El mexicano toma el relevo del mítico Raúl Alcalá, el primer corredor de su país en levantar los brazos en la carrera de las carreras, con sus triunfos de etapa en 1989 y 1990.
No podía ser de otra manera. El UAE Team Emirates no dejó escapar la oportunidad gracias a un trabajo colectivo impecable, una auténtica faena de aliño que culminó con Del Toro en lo más alto del podio. Y eso que, a falta de sesenta kilómetros para la meta, una avería mecánica hizo saltar las alarmas en el conjunto emiratí.
Todos los gallos estaban en el corral de Montjuïc: Pogacar, Vingegaard, Evenepoel, Lipowitz, Ayuso… y Del Toro, que atraviesa un estado de forma sencillamente portentoso. Existía la incógnita de si Pogacar lanzaría uno de sus característicos ataques en el último paso por Montjuïc. Sin embargo, el grupo de favoritos permaneció compacto, vigilante y sin mostrar el menor síntoma de debilidad. El único cambio reseñable fue el relevo en el maillot blanco: Del Toro se lo arrebató a Ayuso, aunque el español continúa ocupando una posición privilegiada en la clasificación general.
Vingegaard conserva el maillot amarillo con apenas seis segundos de ventaja sobre Pogacar, y la etapa de mañana, con final en Le Angles, ya en territorio francés, promete un nuevo capítulo de ataques y demarrajes. El Tour ha arrancado como un toro embolado.
Pogacar tiene hambre y Vingegaard no está dispuesto a conceder ni un solo segundo. Es más, no sería extraño que mañana fueran los Visma quienes asumieran el peso de la carrera, con el danés al frente, tratando de endurecer el ritmo para sorprender a sus rivales y consolidar su liderato.












