
El final culebreante en la preciosa Les Angles estiró de tal manera el grupo de favoritos que Isaac del Toro le devolvió generosamente el esfuerzo a su compañero Pogacar. El esloveno sumó su primer triunfo en esta edición, arrebatándole el liderato a su némesis, Jonas Vingegaard. El campeón del mundo, el poderoso Pogacar, ya luce la prenda más deseada.
El danés intentó contener el ataque descomunal de Pogacar, previo desfondamiento de Evenepoel, dentro de ese selecto grupo de corredores que había contenido la hemorragia que el mexicano Del Toro había infligido al pelotón.
Las dos últimas etapas nos demuestran que Pogacar está a otro nivel. Salvo que le fallen las piernas o que un contratiempo inesperado le traicione, la sensación es que el esloveno hace lo que quiere, cuando quiere y de la manera que quiere. El tándem que forma con Del Toro no hace sino rematar y reforzar esa superioridad, especialmente cuando los finales de etapa reservan un repecho final.
Queda mucho Tour y todo el arsenal montañoso de los grandes puertos. De momento, los grandes favoritos se han intercambiado el maillot, reafirmando que cada etapa, cada victoria, cuenta. La primera semana ya no se regala a los velocistas ni a las escapadas de la clase media.
La voracidad de Pogacar es insaciable. Cada etapa, un arañazo. El esloveno lo quiere todo.












